Zona de exclusión - Un corto para CineFEST

En el marco de la asignatura de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), mis compañeros Víctor, Pablo Reyes, Juan Lorenzo y yo tuvimos la oportunidad de participar en el festival CineFEST. Esta experiencia no solo nos permitió acercarnos al mundo del cine, sino también contar una historia cargada de emoción, simbolismo y reflexión.

El corto narra la historia de tres amigos que, ante la inminente marcha definitiva de uno de ellos al extranjero, deciden emprender una última aventura: recuperar una cápsula del tiempo que habían enterrado años atrás en el patio de su antiguo colegio. La tarea, que de por sí ya era nostálgica, se complicaba por una circunstancia extraordinaria: una reciente erupción volcánica había dejado al colegio dentro de una zona de exclusión.

Sin dejarse amedrentar por los riesgos, los protagonistas se adentran en el recinto prohibido. Al llegar a su antigua aula, un torrente de recuerdos los envuelve. Sin embargo, el tiempo apremia y se dirigen al patio en busca de su tesoro oculto. Uno de ellos, aquejado por un fuerte dolor en el pie, debe permanecer en la clase, mientras los otros dos continúan la búsqueda.



Al llegar al lugar donde habían enterrado la cápsula, descubren que un risco derrumbado la ha sepultado para siempre. La esperanza se convierte entonces en resignación. De regreso al edificio, intentan reunirse con su compañero, pero lo único que encuentran es su linterna encendida en medio del aula vacía.
Antes de que puedan comprender la magnitud de lo que ocurre, los gases tóxicos que invaden la zona los vencen, dejando la escena teñida de una trágica solemnidad.

El corto culmina con un noticiero que informa de los hechos de manera fría y distante, como si se tratara de un suceso más entre tantos, subrayando así la indiferencia de la actualidad ante los dramas personales.


Una experiencia que va más allá de lo académico

Realizar este corto fue mucho más que cumplir con un proyecto escolar. Nos permitió explorar emociones universales como la amistad, la pérdida, la nostalgia y la inevitabilidad del cambio.
De alguna manera, nosotros mismos construimos una cápsula del tiempo viva: una obra que encierra todo lo que fuimos, sentimos y soñamos durante este breve pero inolvidable proceso creativo.

Porque a veces, los verdaderos tesoros no están enterrados bajo tierra, sino guardados en la memoria de quienes se atreven a vivir intensamente.

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